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En los últimos años, el concepto de microbioma ha pasado de ser una curiosidad científica a un foco clave en el cuidado de la piel. Términos como «amigable con el microbioma» y «elaborado con probióticos» han ganado popularidad, lo que refleja una tendencia a mejorar el ecosistema microbiano natural de la piel. Los probióticos, prebióticos y posbióticos se incorporan cada vez más a las fórmulas cosméticas, con el objetivo de nutrir y equilibrar la delicada flora de la piel. Este aumento del interés se debe a una mayor investigación sobre la microbiota cutánea, que ha descubierto el papel que desempeña en el mantenimiento de una piel sana.

Aunque los primeros cosméticos con probióticos surgieron hace años, la industria ha evolucionado desde entonces, impulsada por nuevos descubrimientos que demuestran el impacto del microbioma cutáneo en la salud dermatológica. Esta comprensión en constante desarrollo ha provocado un cambio de enfoque, reconociendo que ciertas bacterias no solo son inofensivas, sino que además pueden aportar beneficios activos a la piel.

Desbloquear el poder de la microbiota de la piel
La piel humana alberga una comunidad diversa de microorganismos, que incluye bacterias, hongos, mohos, levaduras, virus y parásitos. Estos microorganismos desempeñan un papel crucial en el mantenimiento de la salud de la piel, en el apoyo a la función inmunológica y en la prevención de la colonización por patógenos dañinos. El término microbiota se refiere a la población de microorganismos que habitan de forma natural en una zona específica del cuerpo, mientras que el microbioma hace referencia al material genético colectivo de estos microorganismos, formando una compleja red de interacciones con nuestras células.

La composición de la microbiota humana es dinámica y está influenciada por factores como la geografía, las condiciones externas, la dieta y la edad. Los estudios han demostrado que un desequilibrio en la microbiota, conocido como disbiosis, puede contribuir a diversos problemas cutáneos, como acné, rosácea o dermatitis atópica. Por el contrario, mantener una microbiota equilibrada, o eubiosis, puede mejorar la hidratación y la elasticidad de la piel. Esta comprensión ha impulsado el auge de los productos para el cuidado de la piel microbiome-friendly, diseñados para nutrir las bacterias beneficiosas de la piel.

Probióticos, prebióticos y postbióticos en el cuidado de la piel
En nutrición, los probióticos, prebióticos y postbióticos favorecen el equilibrio microbiano actuando internamente a través de la ingestión y colonización. En el cuidado de la piel, pueden ayudar a mantener la microbiota cutánea externamente, creando un entorno favorable para los microorganismos beneficiosos. A continuación, se explica cómo se emplean en cosmética.

  • Probiótico: Según la Organización Mundial de la Salud, los probióticos son “organismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud del huésped”, normalmente mejorando o restaurando la microbiota intestinal cuando se toman por vía oral. En aplicaciones tópicas, estas bacterias no “colonizan” la piel, pero pueden influir positivamente en la microbiota cutánea al apoyar a los microorganismos ya presentes, favoreciendo el equilibrio de la piel. Sin embargo, su viabilidad en las formulaciones sigue siendo un desafío, ya que los formuladores deben equilibrar la protección de los productos frente a bacterias dañinas y mantener vivas las bacterias beneficiosas a pesar de los conservantes y la exposición ambiental. Mantener bacterias vivas a lo largo del tiempo es complicado; aunque existen métodos para alargar su vida útil, normalmente su durabilidad en envase es limitada.
  • Prebióticos: No son microorganismos, sino sustancias orgánicas que crean un entorno favorable para la microflora beneficiosa. Entre ellos se incluyen fibras y azúcares como la inulina, glicosaminoglicanos, beta-glucanos u oligosacáridos, generalmente derivados de plantas o de biotecnología. Estos ingredientes proporcionan nutrientes a las bacterias beneficiosas, ayudándolas a prosperar y mantener el equilibrio. Los prebióticos ya son conocidos y se usan en cosmética (por ejemplo, como humectantes) y, a diferencia de los microorganismos vivos, son fáciles de incorporar en formulaciones, aunque siempre es necesario demostrar su función “prebiótica” en la piel (es decir, que promuevan el crecimiento y la supervivencia de microorganismos beneficiosos ya presentes).
  • Postbióticos: Son sustancias derivadas de microorganismos o de su metabolismo, como péptidos o ácidos orgánicos obtenidos mediante fermentación. Los postbióticos ofrecen beneficios antiinflamatorios, hidratantes y protectores. Este campo abre muchas posibilidades, ya que modificando el microorganismo o el sustrato de fermentación se pueden obtener diversas sustancias, cada una con características químicas y propiedades cosméticas únicas.

La ciencia detrás de los cosméticos “respetuosos con el microbioma”
La industria cosmética ha recurrido cada vez más a la biotecnología para aprovechar ingredientes que apoyen la microbiota. La fermentación, por ejemplo, se ha convertido en un proceso clave en la creación de componentes para el cuidado de la piel, impulsada por la necesidad de mayor sostenibilidad. Esto ha permitido disponer de muchas alternativas vegetales a derivados sintéticos. Hoy en día, desde pequeños aminoácidos hasta grandes polímeros de azúcar pueden obtenerse mediante la fermentación de plantas usando microorganismos.

En este contexto, los cosméticos naturales certificados se han convertido en la opción preferida de consumidores conscientes. La norma NATRUE, con criterios estrictos que excluyen sustancias sintéticas de las formulaciones y solo permiten sustancias naturales, derivadas de la naturaleza o idénticas a la naturaleza, respalda los métodos de fermentación. Los productos certificados por NATRUE suelen contener lactobacilos, fibras prebióticas solubles como la inulina (de achicoria), polisacáridos (de frutas y algas, etc.) y una variedad de extractos vegetales obtenidos mediante fermentación. Si quieres explorar estas opciones, puedes consultar la base de datos de NATRUE.

Consideraciones regulatorias y transparencia para el consumidor
Los cosméticos etiquetados “con probióticos” o que afirman “restaurar el equilibrio de la flora cutánea” están ganando atención, respaldados por estudios científicos sobre el microbioma o destacando ingredientes como lactobacilos. Debemos tener en cuenta que, aunque la presencia de lactobacilos en una crema puede ayudar a equilibrar la microbiota, mejorar la hidratación y reforzar la función barrera de la piel, el término “cosméticos probióticos” no está regulado. Las marcas que hacen estas afirmaciones deben respaldarlas con estudios clínicos, ya que la ausencia de directrices deja espacio para un marketing engañoso.

El Reglamento (EU) No. 655/2013 recomienda que las afirmaciones de los productos cosméticos estén respaldadas por evidencia adecuada y verificable, garantizando que los consumidores reciban información precisa y fundamentada. Las certificaciones como NATRUE ofrecen una garantía adicional de que los productos cumplen criterios estrictos de naturalidad y sostenibilidad.

El futuro del cuidado de la piel centrado en el microbioma
A medida que los consumidores toman conciencia de la importancia de la microbiota cutánea, se espera que crezca la demanda de cosméticos respetuosos con el microbioma. La biotecnología y los procesos de fermentación serán clave para desarrollar la próxima generación de soluciones de cuidado de la piel sostenibles y eficaces. Con investigaciones continuas, podemos esperar formulaciones más avanzadas, respaldadas científicamente, que realmente nutran y equilibren la piel.



Article written by Paula Gómez de Tejada, NATRUE Global Communications and Public Relations Manager, and Diana Malcangi, NATRUE Scientific and Regulatory Consultant. It was originally published on Bio Eco Actual (available in Spanish and Catalan)

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