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En las farmacias, la cosmética natural ya no se elige simplemente para seguir las tendencias del mercado. Se integra cada vez más en una estrategia más amplia de salud y cuidado de la piel, donde los productos se evalúan por su funcionalidad, eficacia e idoneidad. Si bien el atractivo estético y la identidad de marca siguen influyendo a la hora de comprar un cosmético, especialmente entre ciertos grupos de consumidores, estos ya no son los únicos factores determinantes. Así pues, estamos viviendo un cambio en el mercado, y en cómo se percibe la cosmética, tanto por parte de los consumidores como de los profesionales sanitarios.

Las cifras de crecimiento recientes subrayan esta evolución. En Francia, las farmacias han registrado un aumento del 10% en valor y del 7% en volumen, lo que las convierte en el canal más dinámico del mercado. Este rendimiento sugiere más que un interés pasajero, apuntando a una transformación estructural [1].

Al mismo tiempo, el consumidor actual está más informado y es más exigente. Conoce mejor los ingredientes, demanda mayor transparencia y toma decisiones de envasadas no solo en la eficacia del producto, sino también en los valores que hay detrás de la marca. La seguridad, la trazabilidad y la credibilidad se han convertido en aspectos fundamentales.

La proximidad también importa: el 57% de los consumidores españoles afirma que las marcas locales son su primera opción al comprar [2]. Y la sostenibilidad, por otro lado, ya no es un valor añadido; se ha convertido en una expectativa básica.

En este contexto, la farmacia desempeña un papel clave. A diferencia de la gran distribución, se percibe como un espacio de criterio profesional más que un consumo impulsado por las tendencias. Los consumidores acuden a las farmacias no solo para comprar productos, sino también para encontrar asesoramiento, confianza y rigor. Cuando están cuidadosamente seleccionados, los cosméticos naturales encajan la perfección en este entorno orientado a la salud.

Entendiendo las necesidades del consumidor actual
Hoy el consumidor no se conforma con una simple etiqueta de “natural”. Busca coherencia entre la formulación, la evidencia y la sostenibilidad. El origen natural se valora, sí, pero debe tener sentido dentro de un enfoque más amplio de seguridad, eficacia y responsabilidad.

La claridad es fundamental. Cada vez más personas quieren entender qué hace cada ingrediente y por qué se incluye en la fórmula. Las etiquetas que explican la función de los activos principales en un lenguaje accesible son mucho más convincentes que largas listas botánicas sin contexto. En este sentido, el papel del equipo farmacéutico es esencial: su capacidad para interpretar las fórmulas y ofrecer asesoramiento personalizado convierte la compra en una decisión guiada.

Al mismo tiempo, crecen las conversaciones sobre productos “clínicamente probados” y “cuidado de la piel con respaldo científico”, especialmente foros y entornos digitales [3].

Esto refleja el creciente interés de los consumidores por afirmaciones fundamentadas. No se limita a una subcategoría específica, sino que es visible en todos los segmentos del cuidado de la piel. El mensaje es claro: el consumidor ya no entiende lo natural y lo científico como conceptos opuestos. Espera fórmulas naturales respaldadas por pruebas creíbles y datos transparentes.

También han evolucionado lasas expectativas en materia de sostenibilidad. El simple uso de envases de color verde ya no convence a un público cada vez más crítico. Se presta más atención al origen responsable, a la transparencia en la cadena de suministro, al impacto ambiental e incluso a soluciones prácticas como los formatos de recarga. Para las farmacias, mantener la credibilidad implica estar alerta ante posibles mensajes ambientales exagerados o vagos.

En paralelo, la innovación se adapta a nuevas demandas. Los productos híbridos y multifuncionales ganan terreno: fórmulas que combinan ingredientes naturales con eficacia dermatológicamente validada y responden a varias necesidades en un solo paso. Para quienes buscan simplicidad, ahorro de tiempo o una mejor gestión del presupuesto, estas soluciones “dos en uno” ofrecen un valor práctico sin renunciar a la seguridad ni a la calidad.

Oportunidades para la farmacia
La cosmética natural brinda a las farmacias una oportunidad clara para posicionarse frente a la gran distribución y los canales online. En este entorno, la experiencia y la orientación personalizada priman sobre las tendencias o el precio.

Además, esta categoría también favorece la fidelización. El cuidado de la piel se construye sobre la constancia, y las recomendaciones adaptadas (ya sea para piel sensible, embarazo o ante necesidades específicas) impulsan las visitas recurrentes y la relación a largo plazo con el paciente. El asesoramiento profesional marca la diferencia: el 62% de los consumidores confía en los médicos de atención primaria, farmacéuticos u otros profesionales sanitarios como principal fuente de información sobre productos de cuidado personal [4].

Desde el punto de vista económico, una selección cuidada de productos, respaldad por la consulta profesional, puede impulsar la repetición de compras y ayudar a construir una categoría coherente y de alto valor. En farmacia, los cosméticos naturales alcanzan su máximo potencial cuando se seleccionan y recomiendan con criterio experto, en lugar de simplemente exhibirse en el estante.

Desafíos reales
Los cosméticos naturales también presentan retos importantes. El principal es garantizar que mensajes como “natural”, “ecológico” o “vegano” reflejen fielmente la realidad de la formulación. Sin definiciones legales claras a nivel de la UE, los consumidores pueden tener dificultades para saber si un producto realmente cumple con lo que promete. Por ejemplo, un cosmético comercializado como “vegano” puede contener ingredientes derivados del petróleo, algo que quizá no encaje con las expectativas del comprador. Del mismo modo, un producto etiquetado como “natural” podría incluir solo un pequeño porcentaje de ingredientes de origen natural.

Esta brecha regulatoria aumenta el riesgo de confusión y facilita prácticas de greenwashing, generando expectativas que no siempre se corresponden con la realidad. Para las farmacias, esto subraya la importancia de una cuidadosa selección de productos y de la orientación profesional. Elegir productos con certificación independiente de terceros, como NATRUE, en lugar de basarse únicamente en alegaciones de marca, y brindar asesoramiento claro al paciente, a contribuye a garantizar decisiones de compra seguras y confiables. Por lo tanto, conocer y comprender las certificaciones reconocidas es esencial para respaldar tanto la recomendación profesional como la credibilidad del establecimiento.

Además, se prevé la entrada en vigor de nuevos cambios regulatorios a finales de este año. Esto representa una oportunidad para que los profesionales farmacéuticos actualicen sus conocimientos, se familiaricen con las definiciones en evolución y garanticen que los productos que recomiendan cumplen con la ley, salvaguardando así la confianza del paciente y su propia reputación profesional.

 


Article written by Paula Gómez de Tejada, NATRUE Global Communications and Public Relations Manager. Originally published on El Botiquín Natural (available here in Spanish.)

Referencias:

[1] https://www.premiumbeautynews.com/en/france-a-sluggish-beauty-market,25437

[2] “Global Beauty and Personal Care Trends”. Mintel, 2025.

[3] “Global Beauty and Personal Care Trends”. Mintel, 2026.

[4] “A new view of care”. Kantar, 2025.

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